ÉTICA NICOMÁQUEA



ÉTICA NICOMÁQUEA
“ÉTICA NICOMÁQUEA” o “ÉTICA A NICÓMACO”, es una de las obras insignes del filósofo griego Aristóteles. Es considerado como el primer tratado sistemático sobre la ética, y uno de los primeros que aún se conservan  sobre la ética y moral de la filosofía occidental. Esta obra se integra por diez libros, compuestos a su vez por varios capítulos, que según algunos historiadores y doctrinarios podrían corresponder a los apuntes o notas que Aristóteles empleara en sus ponencias magistrales en el Liceo.
Aristóteles, nació en Estagira, en el año 384 a. C. y murió en Calcis, en el 322 a. C., fue un polímata, filósofo y científico griego cuyas ideas y tratados han influenciado sustancialmente la historia intelectual de Occidente. Se estima que Aristóteles escribió más de 200 tratados sobre diversos temas, como lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología, aunque solo se conocen alrededor de 31. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, además de formular la teoría de la generación espontánea, el principio de no contradicción, las nociones de categoría, sustancia, acto, potencia y primer motor inmóvil.
Aristóteles fue discípulo de Platón y de otros pensadores (como Eudoxo) durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas. Fue maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia. En la última etapa de su vida fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.[1]
ÉTICA NICOMAQUEA
Aristóteles concibe a la ciencia política como las más importante y fundamental de todas las ciencias, siendo indispensables para la existencia de cualquier estado las ciencias subordinadas a la política, como la ciencia militar, la administración y la retórica. Entonces la política por tratarse de una ciencia que incluye todos los fines diversos de las demás ciencias, el fin de la política debe de ser el verdadero bien, el bien supremo del hombre, que no es otra cosa que la felicidad.  La ciencia política tiene como objetos de estudio el bien y lo justo. ¿Qué es lo que aspira el bien? El bien según Aristóteles, es el objeto de todas nuestras aspiraciones, todos nuestros actos siempre van encaminados a la búsqueda de algún bien, aunque a veces, los actos mismos se conviertan en ese bien, y en otras las consecuencias de los actos producen el bien buscado, aunque el bien no es una cosa común, que se pueda comprender bajo una sola y única idea.
¿Cuál es el fin de la medicina, la arquitectura y la estrategia? La salud es el fin de la medicina, la nave es el fin de la arquitectura naval, y la victoria es el fin de la estrategia en la ciencia militar, todas las ciencias, artes u oficios tienen un fin, de hechos todos los actos humanos también persiguen un fin. ¿Qué es más importante el fin del individuo o la ciudad? El bien es idéntico para el individuo que para el Estado, sin embargo, procurar y garantizar el bien del estado es más grande y por ello más importante, puesto que el fin de estado debe incluir todo los bienes que anhelas los individuos que lo integran, por ello el bien del estado debe ser más importante, pues se trata del bien común.
¿Es lo mismo vivir y obrar bien que ser feliz?, no precisamente, pues el vivir bien y obrar bien implica la búsqueda del bien supremo del hombre que es la felicidad, aunque según Aristóteles, vivir bien y obrar bien es sinónimo de ser dichoso, ello no precisamente implica ser feliz, ya que la felicidad puede ser concebida de diversos modos, por el ejemplo, para el enfermo la felicidad puede ser la salud, para el hambriento la comida, para el pobre la riqueza, sin embargo la dicha si tiene que ver con la felicidad, concebida desde el punto de vista de Aristóteles. Luego entonces, para Aristóteles, ¿Qué es la felicidad? Pues simplemente hacer la vida aceptable, sin que se tenga necesidad de ninguna cosa, por ser eso lo más digno de nuestro deseo, satisfacer todas nuestras necesidades, además de ser algo definitivo, perfecto y que se basta a sí mismo, es que Aristóteles lo concibe como el mayor de los bienes, el bien supremo. 

Aceptando que la felicidad es además de un fin, una virtud, las almas cultas aman lo bello, y por ende solo gustan de placeres verdaderos, que son todas aquellas cosas que por su naturaleza son buenas, pues las acciones conformes a la virtud, además de agradables, también son buenas y bellas y buscan la felicidad, la cual necesariamente tiene todas esas cualidades tal y como lo establece la inscripción de Delos. ¿Qué dice la inscripción de Delos? “Lo justo es lo más bello; la salud, lo mejor; Obtener lo que se ama es lo más dulce para el corazón.” (Aristóteles, 2008. p. 30).
¿Que es necesario para la felicidad? Además de gozar de los bienes exteriores para tener cubiertas todas las necesidades, pues no es posible hacer el bien cuando uno está privado de todo, o cuando se tiene necesidades que cubrir, también son necesarios algunos instrumentos como los amigos, la riqueza y la influencia política, pero solo como herramientas para alcanzar la felicidad y no como el fin propio de dicha felicidad, además, como refiere Aristóteles, también es necesaria la familia, la nobleza y la belleza, pues un hombre feo o repugnante, perteneciente a una mala familia, aislado, sin hijos, sin amigos, no puede ser feliz, aunque no se debe confundir la felicidad con la fortuna, pues se puede tener la fortuna de poseer lo anterior, es decir, nobleza, familia y belleza,  y aun así, no ser feliz, aunque cualquier hombre puede ser feliz, mediante el estudio y los debidos cuidados, a menos que sea completamente incapaz de tener alguna virtud.     
¿Cómo se distingue el hombre bueno? Según Aristóteles, por sus virtudes, por su virtud de ser moral, de ser correcto, un hombre de bien, un verdadero amigo, un hombre virtuoso esta de acuerdo consigo mismo, solo procura hacer el bien para sí mismo, o al menos lo que parezca ser mejor,  para un hombre honrado la vida es un verdadero bien y procura hacer el bien porque esa es su esencia; Empero, si el hombre bueno es aquel que es virtuoso, ser bueno depende de él y no solo de su naturaleza o de su esencia. ¿Son la virtud y el vicio voluntarios? Dado que las virtudes son hábitos o cualidades, y por ende dependen de nosotros, también los vicios son actos voluntarios, pues si ejecutar un acto bueno depende de nuestra voluntad, también el realizar actos malos o vergonzosos, depende de la voluntad de cada uno.

¿QUE ES LA FELICIDAD?
Acorde a lo expuesto por Aristóteles en su obra Ética Nicomáquea, la felicidad es lo que todos los seres humanos buscamos como fin de nuestro actuar, ser felices; ello puede traducirse en satisfacer todas nuestras necesidades, sin embargo esto no implica pasar por encima de otro para alcanzar nuestra propia satisfacción, pues la felicidad es una virtud de los hombres buenos, de modo que la búsqueda de nuestra felicidad o la satisfacción de nuestras propias necesidades, debe estar basada en actos buenos, es decir, nuestro actuar siempre debe de ser correcto o bondadoso, para poder alcanzar una felicidad real y plena, pues debemos satisfacer nuestras propias necesidades, procurando al mismo tiempo el bien del prójimo, de modo que contribuyamos directa o indirectamente a la felicidad de los demás en la búsqueda de nuestra propia felicidad,  y así podemos entender porque el bien del estado o de la colectividad es más importante que el bien de cada individuo, pues en una búsqueda individual de la felicidad, todos los miembros de un estado, sociedad, asociación, grupo, colonia, familia o cualquier núcleo social,  contribuyen con buenas acciones y un correcto actuar a alcanzar la felicidad colectiva en busca de la felicidad individual. Así, la felicidad se puede concebir como la satisfacción de todas nuestras necesidades, no solo las físicas o fisiológicas, sino también las afectivas, artísticas, espirituales, etcétera.   

Lic. en D.  Marcos Fabián Ocampo de la Fuente.     




[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Arist%C3%B3teles

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